Cómo se juega

6 min de lectura

Los fallos típicos del primer boleto

Los tropiezos del primer boleto se repiten y casi ninguno tiene que ver con los números. Casi todos son de importe, de custodia o de convocatoria.

Redacción · Bonoloto de Hoy

Una mano con bolígrafo sobre un impreso a medio rellenar

Casi ningún fallo del primer boleto tiene que ver con los números.

Conviene conocerlos antes, porque la mayoría no se pueden deshacer una vez sellado el papel.

Fallo uno: no mirar el total

Es el más frecuente de todos. El importe sale de multiplicar bloques marcados por convocatorias, y esa cuenta no la hace casi nadie antes de entregar.

6

Números por apuesta

6

Sorteos por semana

Varias

Apuestas por boleto

La segunda cifra es la que multiplica sin avisar: marcar la semana entera convierte una apuesta en seis.

La tercera hace lo mismo en la otra dimensión, y ambas se combinan entre sí en el mismo boleto.

Fallo dos: rellenar bloques de más

Cualquier bloque con seis marcas se sella y se cobra, aunque fuera un borrador o una prueba. El terminal no distingue intenciones.

Un bloque marcado es una apuesta comprada. No hay bloques «de prueba»: si tiene seis marcas, se paga.

Los fallos, ordenados

Fallo¿Se puede deshacer?
No mirar el totalSolo en el mostrador
Bloques de másSolo en el mostrador
Convocatorias de másSolo en el mostrador
Tirar el resguardo prontoNo
No comprobar el reintegroSí, mientras esté en plazo

La segunda columna resume la página: casi todo se arregla antes de salir y casi nada después.

La cuarta fila es el único irreversible de verdad, y ocurre sobre todo con boletos sellados para varios días.

Cómo evitarlos

Decide en casa

Combinación e importe.

Marca solo lo que vas a pagar

Sin borradores.

Revisa el resguardo

Antes de guardarlo.

Y guárdalo hasta el final

De todas sus convocatorias.

La tercera línea es la que más fallos corta, porque es el último momento en que algo se puede rectificar sin coste.

La cuarta es la que salva premios: un resguardo tirado antes de tiempo deja apuestas sin comprobar y sin remedio.

Fallos que no lo son

  • Marcar números consecutivos.
  • Jugar fechas.
  • Repetir siempre la misma combinación.
  • O dejar que elija el terminal.

Ninguno de los cuatro afecta a las opciones de la apuesta. Se citan porque generan dudas constantes en el mostrador.

El segundo tiene un único matiz real: concentra las apuestas en el tramo del 1 al 31, así que si esa combinación gana se comparte con más gente.

El mecanismo, si algo no encaja

Conviene volver a lo básico; ver cómo se juega a la Bonoloto resuelve la mayoría de las dudas de partida.

Son cinco pasos y una lectura corta.

Marcar bien la combinación

Tiene menos reglas de las que parece; ver seis números del 1 al 49, cómo se marcan, las enumera todas.

Y desmonta las que no existen.

El recorrido completo

Si es la primera vez, conviene repasar cómo se aborda rellenar un boleto por primera vez.

Con el orden de los pasos y qué se decide dónde.

Cuánto cuesta de verdad

Es el origen de casi todos los sustos; ver cómo comparar el coste de la Bonoloto lo sitúa en su escala.

Por apuesta, por día y por semana.

Confundir la convocatoria

Con sorteo de lunes a sábado, es fácil comprobar una apuesta con el resultado del día equivocado.

El resguardo indica a qué convocatorias corresponde, y mirarlo antes de contrastar evita el falso negativo más común del juego.

Comprobar solo los seis números

El reintegro va aparte y se puede tener sin haber acertado ninguno de la combinación. Es la categoría que más veces aparece.

Saltárselo es el fallo que más premios pequeños deja sin cobrar, exactamente igual que en el resto de juegos del catálogo.

Esperar una cantidad fija

No la hay. Lo que corresponde a cada categoría sale de un fondo y se divide entre los acertantes de esa convocatoria.

Quien llega con la idea de «el premio de cuatro aciertos» se lleva una sorpresa, porque esa cifra cambia cada día.

Tachar en lugar de rehacer

Un bloque corregido puede leerse mal en el terminal. Los boletos en blanco son gratuitos, así que rehacerlo cuesta un minuto.

Es el fallo más fácil de evitar de toda la lista y el que más veces se comete por no querer volver a empezar.

No anotar la combinación

Sobre todo con apuestas generadas al azar, que nadie recuerda. Sin el resguardo delante no hay forma de comprobar nada.

Copiarla a un sitio propio al salir del mostrador cuesta diez segundos y resuelve el problema entero.

Jugar más de lo previsto

Es la consecuencia de todos los fallos de importe juntos, y con seis convocatorias semanales se acumula deprisa.

La única defensa es fijar la cifra por semana o por mes antes de la primera visita, y no revisarla sobre la marcha.

El fallo que no tiene remedio

Tirar el resguardo antes de haber comprobado todas sus convocatorias. No hay ninguna gestión posible después.

Guardarlo en un sitio fijo hasta la última fecha es la única precaución que de verdad importa.

Buscar una combinación disponible

Es un fallo importado de la lotería de billete: aquí no hay combinaciones agotadas ni reservadas, y cualquiera está siempre libre.

Preguntar en el mostrador si una combinación «está cogida» es de las dudas más repetidas y la respuesta es siempre la misma.

Pedir un décimo

Ocurre a menudo con quien viene de la Lotería Nacional. Aquí no hay décimos, ni series, ni fracciones: hay apuestas y boletos.

El vocabulario cambia y conviene saberlo, porque buena parte de las expectativas equivocadas vienen de arrastrar el del otro juego.

Creer que hay administraciones con más suerte

No las hay. Al no existir números preimpresos, el punto de venta no interviene en absoluto en lo que pueda salir del bombo.

Elegir uno u otro es una cuestión de cercanía y de horario, y ninguna otra consideración tiene fundamento.

Guardar el resguardo doblado

Es un papel térmico y se deteriora con el tiempo, el calor y el roce. Un resguardo ilegible complica acreditar la apuesta.

Basta con dejarlo plano en un sitio seco hasta que hayan pasado todas sus convocatorias, que es lo mismo que conviene hacer por otras razones.

Lo que conviene retener

Que el importe sale de multiplicar bloques por convocatorias y conviene calcularlo antes; que cualquier bloque con seis marcas se cobra, aunque fuera un borrador; que casi todo se rectifica en el mostrador y casi nada después; que el reintegro va aparte y es la categoría que más se salta; y que el resguardo se guarda hasta haber comprobado la última de sus convocatorias.

Con esos cinco avisos, el primer boleto sale igual de bien que el vigésimo.

Administraciones con recorrido en los juegos diarios, como Lotería Castillo, ven repetirse estos fallos cada semana. Si quieres localizar un punto de venta cerca, puedes consultar el índice del sitio por zonas.

Tu apuesta de la Bonoloto

Seis sorteos por semana, con comprobación automática del boleto.

Juega con responsabilidad. Prohibida la participación a menores de 18 años. La venta la realizan administraciones autorizadas por Loterías y Apuestas del Estado.